Un baño de gong es una experiencia sonora profunda en la que las vibraciones del gong envuelven el cuerpo y la mente, facilitando un estado de relajación muy poco habitual en la vida cotidiana. No se trata de “hacer” nada, sino de dejarse llevar por los sonidos y observar lo que aparece: sensaciones físicas, emociones, imágenes o, simplemente, silencio. Cada sesión es distinta y cada persona la vive a su manera.
Muy amablemente, una mujer que asistió a una de las últimas sesiones ha querido compartir su experiencia en un baño de gong.
Toda una experiencia en un baño de gong
Queridos Guillermo y Nora, toda una experiencia que en ningún momento pensé que podría llegar a sentir.
Soy una persona a la que le cuesta mucho concentrarse y abstraerse del entorno, aunque soy tranquila.
Expectativas, sinceramente, no tenía ninguna.
Empecé por verme, o mejor dicho por ver, aunque no sé desde donde lo veía, si desde el suelo o desde el aire. Veo unos acantilados, como sifones de agua, saliendo de la tierra.
Luego estoy dentro de una cueva, donde llega el agua del mar unas veces suavemente y otras como olas embravecidas.
Observando la nada
En algún momento me iba y mi mente pensaba ¿Cómo conseguirán estos sonidos?
Quería abrir los ojos, de echo los abrí en alguna ocasión pero solo pude mirar el techo, y los sonidos volvían, envolventes.
Vi un pueblo como del norte, casas de piedra oscura, la iglesia en la que sonaban las campanas y la lluvia, una lluvia torrencial y el viento. La visión del pueblo, de las casas y la iglesia era como a través de una cortina.
Playa en calma
Después, un mar con olas gigantes y por fin… una playa a la que las olas acariciaban suavemente una playa de arena de piedrecitas de arena como granos de arroz, de muchos colores.
Y de pronto, un bosque de cuento, el de campanilla y hadas que volaban en el bosque iluminando con muchas lucecitas y entonces se terminó la sesión.
Cada experiencia es única: Una persona, una vivencia
Es evidente que cada persona vive su propia experiencia en un baño de gong y que los demás integrantes de la sesión sentirían cosas totalmente diferentes.
Lo que nos parece alucinante es cómo cada cual viaja por escenarios distintos; ve colores; sólo tiene emociones o dejan de sentir el cuerpo y eso les asusta, porque no saben que está pasando.

No sentir el cuerpo
Las historias de cada uno: vivencias personales
Siempre, al finalizar una sesión, invitamos a los participantes a que compartan su sentir o una palabra con el resto de la sala, si les apetece.
Hay personas que ya tienen experiencia en los baños de gong y comparten, pero otras no dicen nada y al final se acercan a nosotros a contarnos lo que han sentido, lo que han visto o lo que les pasa en el cuerpo.
¿Es normal lo que se siente en un baño de gong?
Muchos nos cuentan su vivencia y siempre preguntan si es normal y siempre respondemos lo mismo «si, es normal».
Todo lo que sientes en un baño de gong es normal y es lo que te ha sucedido ¿Quién dice que no es normal? Pues nuestra mente racional que no está acostumbrada a estas sensaciones.

Nuestra mente racional
Conclusión: confiar en una experiencia en un baño de gong
Sientas lo que sientas, pienses lo que pienses, pase lo que pase o nada. Es normal, no eres un bicho raro.
Al contrario, eres muy valiente por haber decidido asistir a una sesión y abrirte a vivir una experiencia en un baño de gong, dejando que el cuerpo y la mente transiten por sensaciones diferentes, sin expectativas ni juicios.
Hasta la próxima.

